Fases de un interrogatorio: etapas, objetivos y riesgos de cada una

Fases de un interrogatorio: etapas, objetivos y riesgos de cada una

Imagina que estás sentado frente a un investigador.

La sala está fría. Hay una mesa entre vosotros. Te dice:
“Solo queremos aclarar algunas cosas.”
Sonríe. Parece amable.

Y ahí está el primer error: creer que esto es una conversación normal.

Porque un interrogatorio no es una charla de café.
Es un campo de batalla psicológico donde cada palabra, cada silencio, cada gesto… puede usarse en tu contra.

Y sí: tiene fases. Etapas diseñadas para:

  • sacarte información,
  • detectar inconsistencias,
  • y, muchas veces, conseguir que hables más de lo que deberías.

Si algún día te enfrentas a un interrogatorio policial, judicial o laboral, conocer estas fases puede salvarte. Y si solo quieres entender el proceso por dentro… abróchate el cinturón.

Vamos a destriparlo fase por fase:
qué busca el interrogador, qué trampas suele tender y en qué se hunde el 90% de la gente.


Qué es realmente un interrogatorio (y por qué deberías tomártelo en serio)

La definición que nadie te da

Un interrogatorio es un procedimiento donde alguien con poder te hace preguntas con un objetivo claro: obtener información. Punto.

No quiere ser tu amigo. No le importan tus problemas. Quiere respuestas.

Da igual quién lo haga: policía, juez, fiscal, inspector de trabajo o recursos humanos. Cambia el uniforme. El juego es el mismo.

¿Para qué se usa?

  • investigar delitos,
  • resolver conflictos laborales,
  • aclarar hechos en un juicio,
  • auditar empresas.

Y en todos los casos, lo que dices tiene consecuencias: reales, graves y a veces irreversibles.

Por qué se divide en fases (no es casualidad)

Las fases no existen “porque sí”. Son una estrategia.

  • Primero te relajan
  • Luego te hacen hablar
  • Después te contradicen
  • Y al final te atrapan

Funciona porque mucha gente piensa:
“Esto se aclara hablando.”

No.
Esto se complica hablando de más.

Dividirlo en etapas permite al interrogador controlar el ritmo, detectar mentiras progresivamente y ajustar la táctica según tus reacciones. Si colaboras, acelera. Si te cierras, cambia de método. Si te pones nervioso, sube la presión.

Los cuatro objetivos que persigue todo interrogatorio

Sea policial, judicial o laboral, siempre busca lo mismo:

  1. Obtener información en el interrogatorio
    Datos verificables: nombres, fechas, lugares, hechos.
  2. Confirmar lo que ya sabe
    A veces no busca nada nuevo: solo quiere que tú lo confirmes. Si no lo haces, ya eres “sospechoso”.
  3. Detectar contradicciones
    Repite preguntas con formas distintas, en momentos distintos. Si no encaja… el problema eres tú.
  4. Evaluar tu credibilidad
    No solo importa lo que dices, también cómo lo dices: lenguaje corporal, pausas, dudas. Todo cuenta.

Fase 1: Contacto inicial en el interrogatorio

Cómo te evalúan sin que te des cuenta

Los primeros cinco minutos son los más peligrosos

Llegas, te sientan, se presenta, preguntas básicas:

  • nombre
  • dirección
  • trabajo

Y tú piensas: “Aún no ha empezado.”
Error. Empezó hace cinco minutos.

Aquí no buscan “la verdad” todavía: buscan leerte.

Qué está evaluando realmente

  • Conducta general: nervios (sí, es normal) pero no todos los nervios son iguales.
  • Actitud: ¿colaboras, discutes, haces demasiadas preguntas, te justificas solo?
  • Nivel de control: ¿hablas demasiado? ¿te pones a la defensiva? ¿te adelantas?

Con esto, diseñan su estrategia:

  • si pareces vulnerable → presión pronto
  • si pareces controlado → primero confianza

El error que comete todo el mundo en el interrogatorio

Hablar de más. Por nervios. Por querer rellenar silencios.

Frases típicas (y peligrosas):

  • “Estoy muy nervioso, nunca he pasado por esto.”
  • “Seguro que hay un malentendido, yo no he hecho nada.”
  • “¿Va a tardar mucho? Tengo prisa.”

Munición gratis.

Otro fallo clásico: intentar caer bien con bromas o familiaridad. Crees que ser simpático te protege. No: puede hacerte parecer frívolo o poco serio.

Qué NO hacer aquí

  • No justifiques tu nerviosismo.
  • No cuentes tu vida.
  • No sueltes tu versión todavía.
  • Y sobre todo: no te anticipes. Explicarte antes de que te acusen puede sonar a que escondes algo.

Fase 2: La trampa de la confianza del interrogatorio

Cuando el interrogador se convierte en tu “amigo”

Bienvenido a la fase más peligrosa

Ahora cambia el tono:

  • “Entiendo que esto sea duro.”
  • “Yo solo quiero ayudarte.”
  • “Entre nosotros, esto le pasa a cualquiera.”

Café, voz suave, anécdota personal… Todo calculado.

Esto es generación de confianza. Y funciona demasiado bien.

Para qué sirve esta fase del interrogatorio

Objetivo: que bajes la guardia.

Cuanto más cómodo te sientas:

  • más hablarás,
  • y cuanto más hables,
  • más material tendrá para desmontarte después.

En policial puede durar horas.
En judicial suele ser más corta (por registros), pero existe.
Ese tono “comprensivo” no es bondad: es táctica.

La gran mentira: “Solo queremos tu versión”

Te lo dirán mil veces:

  • “Nadie te acusa.”
  • “Cuanto más colabores, mejor.”
  • “Solo queremos tu punto de vista.”

Puede ser cierto… o no. El problema es que tú no lo sabes.

Y asumir que está de tu lado es el mayor error posible. Su trabajo es obtener información. Si te perjudica, la usará.

Peligros reales

  • confundir cercanía con neutralidad,
  • colaborar “de más” para demostrar inocencia,
  • aportar detalles innecesarios, opiniones y contextos que nadie pidió.

Lo que NUNCA debes decir aquí

  • No señales culpables (“Yo creo que fue Fulano”).
  • No especules (“Supongo que pasó por…”).
  • No dramatices emociones (“Estoy destrozado”) más de lo necesario: se puede interpretar mal.

Fase 3: Construcción de tu narrativa en el interrogatorio

El momento en que te comprometes

Ahora sí: te toca hablar

Aquí llega el “cuéntame todo”:

  • “Cuéntame qué pasó esa tarde.”
  • “Descríbeme tu día.”
  • “Explícame tu relación con esa persona.”

Preguntas abiertas. Mucho espacio. Y eso es lo que quieren: que hables.

Aquí el interrogador interrumpe poco: asiente, apunta, escucha. Pero en realidad está:

  • localizando lagunas,
  • cazando inconsistencias,
  • memorizando detalles que luego usará.

Por qué esta fase es crítica

Porque aquí dejas tu versión oficial.

Si después cambias:

  • “¿por qué dijiste otra cosa antes?”
  • “¿por qué no lo mencionaste?”
  • “¿por qué ahora aparece este detalle?”

Esta es la fase donde más gente se hunde sin darse cuenta.

Los tres errores mortales

  1. Exagerar para sonar convincente
    Demasiado detalle puede parecer artificial.
  2. Especular
    No cuentes lo que crees. Cuenta lo que sabes.
  3. Contradecirte
    Pequeñas incoherencias destruyen credibilidad (hora, orden, lugar).

Las palabras prohibidas

  • “Creo que”
  • “Supongo que”
  • “Me imagino que”
  • “Más o menos”
  • “La verdad es que”

Son señales de duda, de relleno o de justificación sospechosa.

Cómo narrar sin hundirte

  • Simple. Cronológico. Sin adornos.
  • Solo lo que viste/oíste/hiciste tú.
  • Si no recuerdas, dilo: “No lo recuerdo.”
  • Habla despacio. Piensa antes. El silencio no te incrimina. La prisa sí.

Fase 4: Preguntas cerradas

Cuando te anclan a tu versión

Cambia el ritmo

Se acabaron los relatos largos. Ahora:

  • “¿Estuviste allí?”
  • “¿Lo conocías?”
  • “¿Firmaste eso?”

Sí / no. Rápido. Directo.

Parece fácil. No lo es. Es una trampa perfecta.

Para qué sirven

  • confirmar hechos verificables,
  • detectar dudas en respuestas simples,
  • y construir una red de compromisos: cada “sí” te ata más.

El peligro de responder en automático

El ritmo te mete en piloto automático:

sí, no, sí, no…

Y ahí sueltas un “sí” a algo que no sabes, o un “no” demasiado rápido sin procesar.

Luego ya es tarde: ya quedó registrado.

La tentación de justificarte

Te preguntan: “¿Estabas allí?”

Y tú: “Sí, pero solo porque mi jefe me lo pidió y yo…”

¡Para! Te preguntaron si estabas. Responde eso. Lo demás son balas extra para dispararte después.

Cómo sobrevivir

  • responde solo lo preguntado,
  • si no entiendes, que repitan,
  • tómate tu tiempo,
  • si no estás seguro, dilo: “No estoy seguro.”

Fase 5: Confrontación

Cuando se acabó la amabilidad

Bienvenido al infierno

Aquí te atacan:

  • “Hace diez minutos dijiste otra cosa.”
  • “Tenemos un testigo.”
  • “Esto no cuadra con las cámaras.”

Sube el tono, sube la presión, cambia el ambiente. Es la fase donde más gente se rompe.

Técnicas de presión psicológica

  • tono firme (sin gritar, pero dominando),
  • recorte de tiempos (sin darte margen),
  • repetición constante de la misma pregunta,
  • silencios incómodos para que tú “rellenes”.

El silencio como arma

Te preguntan. Respondes.
Y te miran en silencio.
5 segundos. 10. 20.

Tu cerebro entra en pánico y empieza a hablar para llenar el vacío. Y ahí te contradices, te justificas, te hundes.

Qué busca esta fase

  • provocar errores,
  • obtener confesiones (a veces incluso de inocentes),
  • romper tu versión con pruebas o contradicciones.

El peligro de perder los nervios

  • enfadarte, llorar, gritar: se interpreta como debilidad o culpabilidad,
  • soltar frases impulsivas “para que pare la presión”.

Eso es lo más caro que puedes decir.

Qué NO decir jamás

  • absolutos (“nunca”, “siempre”): se desmontan fácil,
  • ataques defensivos (“¿me llamas mentiroso?”),
  • amenazas vacías (“os voy a denunciar”).

Cómo mantener el control

  • respira antes de responder,
  • no te dejes arrastrar por el ritmo,
  • escucha la acusación completa,
  • y recuerda: puedes pedir abogado o guardar silencio en cualquier momento.

Fase 6: Cierre

Cuando crees que terminó, pero todavía no

La falsa sensación de alivio

Baja la presión. Relaja el tono. Tú respiras.

Error: aún es peligroso.

Aquí resumen tu versión y quieren que confirmes:

“Entonces, según tú: estuviste allí, hablaste con X, no viste nada raro. ¿Correcto?”

Y puede haber documento para firmar: acta, resumen, declaración.

Para qué sirve

  • dejar constancia formal de todo lo dicho,
  • cerrar con tu confirmación final,
  • y blindar tu relato: si luego cambias, quedas mal.

El error de la relajación

Mucha gente justo aquí lo estropea:

  • añade un comentario extra,
  • acepta algo que antes no aceptó,
  • se contradice por bajar la guardia.

Firmar sin leer es un suicidio

Si hay documento: léelo entero, palabra por palabra.

Aunque tarde. Aunque metan prisa.

Comprueba que refleja lo que dijiste. Si algo falla, se corrige antes de firmar. Si no entiendes, pregunta. No firmes lo que no comprendas al 100%.

Qué hacer aquí

  • atención hasta el final,
  • revisar sin prisa,
  • no añadir comentarios,
  • si no te convence, no firmes.

Fase 7: Análisis posterior

Lo que pasa cuando te vas

El interrogatorio no termina al salir

Te vas a casa pensando que ya está.
No: ahora empieza el cruce de datos.

Revisan todo lo que dijiste y lo comparan con:

  • testimonios,
  • documentos,
  • grabaciones,
  • evidencias,
  • datos técnicos o forenses.

Buscan inconsistencias y conclusiones.

Consecuencias reales

  • policial: detención, imputación, cargos adicionales o archivo,
  • judicial: queda en expediente y puede reventarte en juicio,
  • laboral: despido, sanción, bloqueo profesional, reputación interna.

El peligro de las declaraciones informales

Sales, llamas a un amigo y lo cuentas. Ese amigo puede ser testigo.

O publicas algo en redes: un comentario, una indirecta, una foto.
Y alguien lo captura, lo presenta, lo conecta.

Cómo protegerte después

  • no hables del tema con nadie (nadie significa nadie) salvo tu abogado,
  • no publiques nada,
  • busca asesoramiento legal cuanto antes,
  • si te vuelven a citar: no vayas solo.

Diferencias según el tipo de interrogatorio

Interrogatorio policial: máxima presión

Es el más intenso. Quieren resolver el caso y para eso buscan confesiones, admisiones o contradicciones útiles.

La fase de confrontación puede ser brutal. Horas de presión. Preguntas repetidas. Técnicas psicológicas avanzadas.

Riesgo: lo que digas puede llevarte a juicio, prisión preventiva o condena.

Estrategia clave: pide un abogado desde el primer minuto, incluso si eres inocente.

Interrogatorio judicial: todo queda registrado

Aquí todo es formal: actas, secretario, grabaciones. Cada palabra queda fijada.

Valor probatorio máximo: no existe el “yo no quise decir eso”. Lo que consta en acta es lo que vale.

Menos improvisación, más procedimiento… pero más peligro: cualquier error queda para siempre.

Abogado fundamental: para objetar, pedir aclaraciones y evitar que te hundas en preguntas trampa.

Interrogatorio laboral: tu empleo en juego

Puede parecer menos serio, pero es una ilusión.

Consecuencias:

  • despido,
  • sanción,
  • reputación dañada,
  • referencias negativas,
  • freno profesional.

La estructura se repite: contacto → confianza → narrativa → precisión → confrontación → cierre.

Y ojo: el objetivo del interrogador es proteger a la empresa, no protegerte a ti.

Estrategia: profesionalidad, respuestas mínimas y, si es grave, asesoramiento legal antes de hablar.


Cómo realizar un interrogatorio de forma correcta (para profesionales)

Si estás al otro lado de la mesa

Si te toca interrogar a alguien, esto no va de improvisar. Va de método, preparación y control.

Tres bloques fundamentales:

  1. Planificación
    Analizar información previa, definir objetivos, diseñar preguntas clave.
  2. Ejecución
    Seguir fases, adaptarse a reacciones, mantener control del ritmo.
  3. Cierre
    Formalizar declaraciones, asegurar coherencia del acta y preparar el análisis posterior.

Principios básicos que no puedes saltarte

  • Legalidad: respetar derechos; nada de coacción o engaño ilícito. Si es ilegal, puede ser inadmisible.
  • Ética: obtener información sin cruzar líneas profesionales.
  • Progresión: de lo general a lo específico; saltarte etapas es de novato.
  • Escucha activa: un buen interrogador escucha, observa, analiza y ajusta.

Preparación: donde se gana o se pierde el interrogatorio

Un interrogatorio se cocina antes de sentarte.

diseña preguntas y una estructura…

analiza informes, testimonios, pruebas, antecedentes,

define objetivos claros (confirmar, ampliar, detectar mentira, obtener confesión),

Guion de preguntas por fases (interrogatorio profesional)

Antes de empezar: “kit” del interrogador (30 segundos)

Objetivo: establecer control + marco + registro.
Riesgo: contaminar el relato si preguntas con sesgo.

Preguntas de apertura (siempre iguales):

  1. “Para situarnos: ¿nombre completo y documento de identidad?”
  2. “¿Fecha de nacimiento y domicilio actual?”
  3. “¿Ocupación/cargo y antigüedad (si aplica)?”
  4. “¿Entiendes por qué estás aquí hoy? Dímelo con tus palabras.”
  5. “¿Necesitas agua o un minuto antes de empezar?” (sirve para ver estado emocional)
  6. “¿Hay algo que pueda afectar a tu capacidad para responder ahora (medicación, fatiga, estrés)?”
  7. “¿Prefieres que vayamos despacio o normal?” (marca ritmo y te da lectura del sujeto)

Fase 1: Contacto inicial (baseline y mapa psicológico)

Objetivo: medir “línea base” (cómo habla cuando no hay presión) + actitud + control.
Riesgo: que se cierre por demasiado interrogatorio precoz.

Preguntas neutrales de calibración:

  1. “Cuéntame cómo ha sido tu día hasta llegar aquí.”
  2. “¿Cómo prefieres que me dirija a ti?”
  3. “¿Has estado antes en un procedimiento similar?”
  4. “En general, ¿te sientes cómodo hablando de temas delicados o te cuesta?”
  5. “¿Qué esperas que pase hoy?”
  6. “¿Qué sería para ti un ‘buen resultado’ de esta conversación?”
  7. “En una escala del 1 al 10, ¿cuánto nervioso estás ahora?”

Micro-preguntas para detectar estilo (sin que parezca):

  • “¿Eres más de ir al grano o de explicar con contexto?”
  • “Cuando no recuerdas algo, ¿tiendes a aproximar o prefieres decir ‘no lo sé’?”

Fase 2: Generación de confianza (bajar guardia sin perder control)

Objetivo: crear canal de comunicación + aumentar volumen de información.
Riesgo: empatía mal usada = confusión de roles / pérdida de autoridad.

Preguntas de “puente” (parecen amables, son tácticas):

  1. “Quiero entenderlo bien y sin prisa: ¿te parece si empezamos por lo básico y luego entramos en detalles?”
  2. “Antes de hablar del tema principal, ¿hay algo que te preocupe de este proceso?”
  3. “¿Qué parte de todo esto te está resultando más injusta o confusa?”
  4. “¿Hay algo que creas que se está interpretando mal sobre ti?”
  5. “¿Qué información consideras clave para que yo entienda tu perspectiva?”
  6. “¿Hay algo que no quieras que se malinterprete?”
  7. “Si tuvieras que resumir en una frase lo que pasó, ¿cuál sería?”

Preguntas para detectar motivaciones (sin acusar):

  • “¿Qué crees que pudo llevar a que estemos aquí hoy?”
  • “¿Con quién crees que debería hablar para contrastar hechos?” (ojo: no pidas culpables; pides fuentes)

Fase 3: Construcción de narrativa (relato largo, cronológico, limpio)

Objetivo: obtener versión completa + anclar cronología + detectar huecos.
Riesgo: contaminar con preguntas sugerentes.

3.1 Pregunta maestra (la que abre todo)

  1. “Cuéntame, desde el principio y con tus palabras, qué pasó ese día.”

3.2 Reglas del relato (las dices como marco y luego preguntas)

  • “Ve en orden.”
  • “Dime qué viste/hiciste/escuchaste.”
  • “Si no recuerdas algo, dilo.”

3.3 Preguntas de profundización (sin dirigir)

Cronología:

  1. “¿A qué hora empezó tu día y dónde estabas?”
  2. “¿Cuál fue el primer momento relevante?”
  3. “¿Qué pasó justo antes de X?”
  4. “¿Qué pasó justo después de X?”
  5. “¿Cuándo fue la última vez que viste/hablaste con [persona]?”

Contexto y relación:
6) “¿Cómo describirías tu relación con [persona] antes del incidente?”
7) “¿Hubo algo previo (días/semanas) que prepare el terreno?”
8) “¿Qué conflictos o tensiones existían, si los había?”

Acciones propias (responsabilidad sin acusar):
9) “¿Qué hiciste tú exactamente en ese momento?”
10) “¿Qué alternativas tenías y por qué elegiste esa?”
11) “¿Qué intentabas conseguir con esa decisión?”

Percepción y evidencias:
12) “¿Qué viste tú directamente?”
13) “¿Qué oíste tú directamente?”
14) “¿Qué asumiste sin verlo?” (esto separa hechos de interpretación)
15) “¿Hay mensajes, emails, cámaras, registros o testigos que lo respalden?”

3.4 Preguntas de “lagunas”

  1. “Hay un hueco aquí: entre [hora] y [hora], ¿qué ocurrió?”
  2. “En este punto dices ‘no recuerdo’: ¿qué sí recuerdas alrededor?”
  3. “¿Qué podríamos revisar para precisarlo (calendario, llamadas, tickets, acceso)?”

3.5 Preguntas de compromiso suave (sin cerrarte aún)

  • “¿Hay algo de tu relato que no estés seguro al 100%?”
  • “¿Qué parte crees que puede ser cuestionada y por qué?”

Fase 4: Preguntas cerradas (anclaje y verificación)

Objetivo: fijar hechos verificables + construir matriz de sí/no.
Riesgo: inducir respuestas o forzar seguridad falsa.

4.1 Sí/No de ubicación, tiempo y contacto

  1. “¿Estuviste en [lugar] el [día]?”
  2. “¿Llegaste antes de las [hora]?”
  3. “¿Te fuiste después de las [hora]?”
  4. “¿Hablaste con [persona] ese día?”
  5. “¿Te comunicaste por WhatsApp/llamada/email?”
  6. “¿Estabas solo o acompañado?”
  7. “¿Consumiste alcohol/medicación que afectara tu percepción?” (si aplica)

4.2 Control de precisión (evitar vaguedad)

  1. “¿Eso fue antes o después de [evento]?”
  2. “¿Aproximadamente cuántos minutos pasaron entre A y B?”
  3. “¿Lo viste tú o te lo contaron?” (cierre clave)

4.3 Preguntas “trampa” legítimas (misma info, distinta forma)

  • “Dijiste que llegaste a las 17:00. ¿A las 16:30 ya estabas allí?”
  • “Si no estabas allí, ¿dónde estabas exactamente?”
  • “¿Puedes afirmar con certeza que NO ocurrió X?” (ojo con absolutos; sirve para ver prudencia)

4.4 Preguntas para bloquear justificaciones

Cuando responda “sí, pero…”, cortas con:

  • “Ahora solo necesito un sí o un no. Luego me das el contexto.”

Fase 5: Confrontación (contradicciones, presión y prueba)

Objetivo: test de coherencia + reacción + posibles admisiones.
Riesgo: romper rapport, inducir falsas confesiones, sesgo confirmatorio.

5.1 Confrontación limpia (sin acusar, solo comparar)

  1. “Antes dijiste X y ahora has dicho Y. Ayúdame a entender cuál es correcto.”
  2. “¿Qué explicación tiene esta diferencia?”
  3. “¿Qué parte cambió: la hora, el orden o el lugar?”
  4. “Si tuvieras que elegir uno, ¿con cuál te quedas?”
  5. “¿Qué podríamos verificar para salir de dudas?”

5.2 Presentación de evidencia (estructura profesional)

  • “Tengo información que no encaja con tu versión.”
    Luego preguntas:
  1. “¿Quieres corregir o matizar algo antes de que te diga cuál es?”
  2. “Te lo muestro: [prueba]. ¿Cómo lo explicas?”
  3. “¿Hay una interpretación alternativa?”
  4. “¿Quién más podría confirmar tu explicación?”
  5. “¿Qué detalle de esta prueba crees que se está entendiendo mal?”

5.3 Presión controlada (sin gritos, sin teatro)

  1. “Necesito una respuesta clara: ¿sí o no?”
  2. “Te doy 10 segundos para pensar y luego contestas.” (solo si el contexto lo permite)
  3. “Vamos a repetirlo desde este punto, sin saltos.”
  4. “¿Qué es lo peor que podría significar esto para ti?” (revela motivación/temor)

5.4 Si aparece una posible admisión

  1. “Dime exactamente qué hiciste tú, palabra por palabra, sin adornos.”
  2. “¿Cuándo fue la primera vez que lo hiciste?”
  3. “¿Cuántas veces ocurrió?”
  4. “¿Quién lo sabe?”
  5. “¿Qué pruebas existen?”
  6. “¿Qué te llevó a hacerlo?” (móvil)
  7. “¿Qué estabas intentando evitar o conseguir?”

(En contexto legal/policial: especial cuidado con derechos y garantías.)


Fase 6: Cierre (resumen, confirmación, acta)

Objetivo: consolidar versión + detectar “último comentario” + formalizar.
Riesgo: que por cansancio firme/acepte algo incorrecto o se contradiga.

6.1 Resumen y confirmación

  1. “Voy a resumir lo que has dicho: … ¿es correcto?”
  2. “¿Qué parte del resumen cambiarías?”
  3. “¿Qué parte quieres que quede exactamente con estas palabras?”
  4. “¿Hay algo importante que no te pregunté?” (pregunta de oro)
  5. “Si mañana te pido que repitas esto, ¿qué crees que dirías igual y qué podría variar?”

6.2 Confirmaciones finales

  • “¿Confirmas que esta declaración es voluntaria y que la entiendes?”
  • “¿Confirmas que no has omitido nada relevante a propósito?” (ojo: esto puede tensar; úsala solo si procede)

Fase 7: Post-análisis (lo que haces tú, no lo que preguntas)

Objetivo: preparar contraste y siguientes pasos.
Checklist práctico:

  • lista de hechos verificables,
  • lista de contradicciones,
  • huecos por investigar,
  • personas a entrevistar,
  • evidencias a pedir,
  • decisión: nueva entrevista / cierre / medidas (laborales/judiciales).

BLOQUES LISTOS según tipo de interrogatorio

A) Policial (más control, menos charla)

  • “¿Dónde estabas exactamente a las [hora]?”
  • “¿Quién puede confirmarlo?”
  • “¿Qué hiciste después?”
  • “¿Por qué no lo dijiste antes?”
  • “¿Hay alguna razón por la que tu versión difiera de [prueba]?”

B) Judicial (precisión máxima, todo a acta)

  • “¿Puede indicar con exactitud fecha y hora aproximada?”
  • “¿Qué vio usted personalmente?”
  • “¿Qué deduce usted, y por qué?” (separa hechos vs opiniones)
  • “¿Ratifica lo declarado?”
  • “¿Desea añadir algo a su declaración?”

C) Laboral (empresa, procesos, responsabilidad)

  • “¿Cuál era tu rol y tus responsabilidades ese día?”
  • “¿Qué política/procedimiento aplica aquí?”
  • “¿Qué hiciste tú y qué hizo el equipo?”
  • “¿Qué comunicaciones existen (Slack, email, ticketing)?”
  • “¿Quién aprobó la decisión?”
  • “¿Qué medidas tomaste para prevenir el problema?”
  • “¿Qué harías distinto hoy?”

BONUS: 12 preguntas “quirúrgicas” para detectar mentira o inconsistencia (sin parecer agresivo)

“¿Qué frase exacta dijiste (o te dijeron) en ese momento?” (literalidad = control)

“Repítelo, pero esta vez empezando por el final hacia atrás.”

“Dímelo como si se lo contaras a alguien que no sabe nada del tema.”

“¿Qué detalle pequeño recuerdas con claridad?”

“¿Qué detalle crees que NO recordarías si estuvieras inventando?”

“¿Qué parte de tu relato es la más débil?”

“¿Qué te hace estar tan seguro de ese punto?”

“¿Qué evidencia te gustaría que existiera para demostrarlo?”

“¿Qué diría la otra persona que pasó?”

“¿Qué dato crees que yo ya sé?”

“¿Qué sería lo más lógico que yo te preguntara ahora?”

“¿Qué no quieres que se malinterprete?”

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