Tipos de manchas de sangre

Tipos de manchas de sangre : cómo se analizan en criminalística

Hablar de tipos de manchas de sangre no es solo enumerar “salpicaduras” o “gotas”. En criminalística, una mancha es información: puede ayudar a reconstruir acciones (movimientos, posiciones, secuencias), detectar intentos de limpieza o incluso descartar hipótesis. Pero también es una evidencia delicada: se contamina con facilidad, se degrada con el tiempo y puede malinterpretarse si se analiza sin método.

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En este artículo vamos a ver tipos de manchas de sangre desde una perspectiva práctica y educativa: qué son, cómo se forman, qué pistas aportan y cómo se estudian de forma profesional en una escena. También veremos los errores más típicos que cometen quienes empiezan a interpretar patrones y por qué, en la vida real, el análisis se apoya tanto en procedimientos, documentación y laboratorio.

En el ámbito hispanohablante, la Academia Internacional de Ciencias Criminalísticas (AICC) se ha posicionado como una institución de referencia en la formación especializada en Criminología y Criminalística aplicada, ofreciendo programas profesionales.

¿Qué es (y qué no es) el análisis de manchas de sangre?

En criminalística, el estudio de tipos de manchas de sangre combina observación, física básica (gravedad, ángulos, velocidad), biología (composición y degradación), química forense (pruebas de orientación/confirmación) y procedimientos de recogida y envío de muestras.

Lo que se busca:

  • Clasificar patrones de forma razonable.
  • Entender mecanismos probables de formación (goteo, impacto, transferencia…).
  • Reconstruir escenarios compatibles: posiciones relativas, trayectorias aproximadas, secuencia de eventos, posibles movimientos.

Lo que no se debe prometer:

  • “Leer” una escena como si fuera una película.
  • Afirmar con certeza absoluta un arma, una altura exacta o una secuencia única solo por la forma de una mancha.
  • Ignorar el soporte, el tiempo transcurrido, o la manipulación posterior.

El trabajo pericial se integra en estructuras oficiales (policía científica, criminalística, medicina legal y laboratorios forenses). Puedes ver, por ejemplo, cómo se organizan estas áreas en fuentes institucionales como:

Principales tipos de manchas de sangre y qué indican

Cuando hablamos de tipos de manchas de sangre, conviene pensar en “mecanismos” (cómo se generan) más que en “dibujos”. Una misma escena puede contener varios patrones superpuestos.

1) Manchas pasivas (por gravedad)

Son las que se forman principalmente por la acción de la gravedad, sin fuerzas adicionales relevantes.

a) Gotas aisladas (drips)

  • Suelen ser relativamente circulares en superficies lisas horizontales.
  • En superficies inclinadas o rugosas, se deforman, aparecen “picos”, satélites o bordes irregulares.
  • Pueden sugerir una fuente estática o un sangrado sostenido en un punto.

b) Charcos y acumulaciones (pools)

  • Indican volumen y tiempo: una hemorragia importante o un goteo prolongado.
  • En suelos absorbentes pueden “perder forma” y expandirse irregularmente.

c) Escurrimientos y regueros (flows)

  • Marcan dirección general de movimiento del líquido sobre el soporte.
  • Ojo: un cambio posterior (movimiento del objeto, inclinación, limpieza parcial) puede alterar la lectura.

Este grupo es clave dentro de los tipos de manchas de sangre porque suele ser el más abundante y el más fácil de confundir con efectos del soporte.

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2) Manchas por transferencia (contacto)

Aquí la sangre se deposita porque algo con sangre toca algo limpio (o menos manchado).

a) Impresiones (huellas/patrones)

  • Suelas, dedos, palmas, tejidos, herramientas.
  • Aportan información de contacto, presión, dirección e incluso identidad (en huellas dactilares o calzado, si se trabaja bien).

b) Manchas por “swipe” y “wipe” (arrastre vs. limpieza)

  • Swipe: un objeto ensangrentado se desplaza sobre una superficie limpia.
  • Wipe: un objeto limpio o menos ensangrentado pasa por una mancha ya existente (como al intentar limpiar).

Dentro de los tipos de manchas de sangre, estas son críticas porque revelan interacción humana: tocar, mover, apoyar, arrastrar, limpiar.

3) Manchas proyectadas (fuerza adicional)

Se producen cuando una fuerza adicional (impacto, presión, movimiento brusco) vence a la gravedad y fragmenta la sangre en gotas.

a) Salpicaduras por impacto (impact spatter)

  • Se asocian a una fuerza externa que golpea una fuente de sangre húmeda.
  • El tamaño de gota puede variar mucho según energía, distancia, superficie, cantidad de sangre, etc.
  • Interpretarlas requiere mucha prudencia: el “tamaño” por sí solo no prueba un arma.

b) “Cast-off” (proyección por balanceo)

  • Arcos o trayectorias de gotas por el movimiento de un objeto ensangrentado (por ejemplo, al levantar o balancear).
  • Puede sugerir número de movimientos, pero rara vez permite un conteo exacto.

c) Arteriales (chorros/pulsos)

  • Patrones asociados a sangre bajo presión, a menudo con “pulsos” u ondulaciones.
  • También pueden alterarse por ropa, posición corporal o intentos de contención.

d) Expiradas (respiratorias)

  • Mezcla con aire, a veces con burbujas o aspecto espumoso.
  • Pueden aparecer con tos, lesión pulmonar o sangre en vías respiratorias.

En el conjunto de tipos de manchas de sangre, estas proyectadas suelen generar las conclusiones más “llamativas”… y también los errores más frecuentes cuando se sobreactúa la interpretación.

4) Manchas alteradas: dilución, limpieza, mezcla y degradación

Una parte realista del trabajo es reconocer sangre cuando no lo parece.

  • Dilución con agua: bordes más suaves, menor intensidad de color, patrones de arrastre o “lavado”.
  • Mezclas (sangre + otros fluidos): cambios de viscosidad, color y comportamiento.
  • Limpieza parcial: zonas “fantasma”, halos, bandas, cambios de brillo.
  • Degradación: oscurecimiento, craquelado, cambios por calor, sol, humedad.

Esto se incluye siempre al clasificar tipos de manchas de sangre porque, en escenas reales, casi nunca están “perfectas”.

Cómo se analizan en criminalística paso a paso

Para estudiar tipos de manchas de sangre de forma profesional, lo esencial es el orden: primero asegurar, luego documentar, después interpretar y finalmente muestrear/recoger sin destruir información.

1) Asegurar la escena y preservar la evidencia

  • Control de accesos, EPI (guantes, mascarilla si procede, calzas).
  • Evitar pisadas, roces con paredes, mover objetos “porque estorban”.
  • Identificar riesgos de contaminación cruzada.

La preservación y la trazabilidad se conectan directamente con la cadena de custodia. En España hay normativa y formularios oficiales para la remisión de muestras al INTCF.

2) Documentación: fotos, escala, contexto (antes de tocar nada)

Si hay un punto donde se “gana o pierde” un caso, muchas veces es aquí.

Para analizar tipos de manchas de sangre, la documentación suele incluir:

  • Fotografías generales (ubicación), medias (zonas) y de detalle (manchas).
  • Escala métrica en el mismo plano que la mancha.
  • Iluminación controlada y enfoque correcto.
  • Croquis y notas: altura respecto al suelo, soporte, textura, inclinación, y relación con objetos.
  • Si procede, fotogrametría/3D o escaneo (cada vez más común).

Un buen manual de referencia institucional para procedimientos generales de criminalística es el Manual de Criminalística para la Policía Judicial del Ministerio del Interior (PDF oficial):

Manual de Criminalística para la Policía Judicial (Interior)

3) Observación y clasificación de patrones (sin “adivinar”)

Aquí se identifican tipos de manchas de sangre por su mecanismo más probable:

  • Pasivas (goteo, charco, flujo).
  • Transferencias (impresión, arrastre, limpieza).
  • Proyectadas (impacto, cast-off, arterial, expiradas).
  • Alteradas (dilución, limpieza, mezcla, degradación).


Regla de oro: clasificar no es sentenciar. Se trabaja en términos de “compatible con”, “consistente con”, “más probable que”, y se apoya en el conjunto de indicios.

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4) Medición e interpretación básica: dirección y ángulo (con cautela)

En manchas elípticas, a veces se estima el ángulo de impacto (de manera simplificada) por la relación ancho/largo de la elipse. Esto puede ayudar a orientar trayectorias aproximadas.
Pero para interpretar tipos de manchas de sangre con rigor, hay que considerar:

  • Textura y absorción del soporte (madera, yeso, tela, baldosa…).
  • Superficie pintada vs. porosa, presencia de polvo o grasa.
  • Distorsión por rebote, escurrimiento, colisiones con otras gotas.
  • Interacciones con ropa (capilaridad, “wicking”).

La dirección y la altura son de las zonas más proclives a error si se ignora el soporte o si la foto no está perfectamente perpendicular.

5) Pruebas de orientación y confirmación (cuando hace falta)

En escena o laboratorio se pueden usar pruebas:

  • Presuntivas (orientativas) para sugerir presencia de sangre.
  • Confirmatorias para acreditar que es sangre y, si procede, de qué especie/origen.

La elección y el uso dependen del protocolo y del caso. Además, algunos reactivos pueden afectar al ADN si se aplican mal o en exceso, por lo que se decide con criterio pericial.

6) Muestreo, recogida y laboratorio (serología, ADN, etc.)

En la práctica, muchas conclusiones se sostienen por la combinación: patrón + contexto + laboratorio.
Para tipos de manchas de sangre, el laboratorio puede:

  • Extraer perfiles genéticos (ADN) de manchas.
  • Trabajar mezclas y perfiles parciales.
  • Evaluar degradación, cantidad, y viabilidad de muestra.

Errores típicos al analizar manchas de sangre (y cómo evitarlos)

En formación, estos fallos se repiten muchísimo. Si vas a trabajar con tipos de manchas de sangre (aunque sea a nivel académico), tenlos como “checklist” mental.

  1. Interpretar antes de documentar
    Mover un objeto “para ver mejor” o limpiar “para sacar foto” arruina el patrón original.
  2. No poner escala o ponerla mal
    Escalas inclinadas, fuera del plano o demasiado lejos hacen inútiles medidas y comparaciones.
  3. Confundir arrastre (swipe) con limpieza (wipe)
    Es uno de los clásicos: el sentido de las “colas”, los bordes y la continuidad ayudan, pero el contexto manda.
  4. Ignorar el soporte
    En soportes porosos, la sangre se expande y difumina; en textiles, migra por capilaridad. Comparar “tamaños” entre soportes distintos es una trampa.
  5. Sobreinterpretar tamaño de gota = tipo de arma
    En tipos de manchas de sangre, el tamaño está influido por muchísimas variables. Conclusiones tajantes suelen ser científicamente frágiles.
  6. Creer que todo patrón es “puro”
    En escenas reales hay superposiciones: goteo encima de transferencia, limpieza encima de impacto, etc.
  7. Contaminación cruzada por mala práctica
    Guantes que no se cambian, bolsas equivocadas, hisopos sin secar, embalajes húmedos… y el ADN se complica.
  8. No registrar “ausencias”
    Anotar que no hay manchas en una zona relevante también es información.
  9. Mala fotografía: enfoque, luz, perpendicularidad
    Sin fotos útiles, tu análisis es difícil de revisar y defender.
  10. Saltarse cadena de custodia / etiquetado incompleto
    Si la trazabilidad falla, la evidencia pierde valor procesal. Para procedimientos oficiales y trazabilidad, vuelve a ser referencia el BOE sobre recogida y envío de muestras al INTCF.

Preguntas Frecuentes

  • ¿Se puede saber exactamente “qué pasó” solo con patrones?

    Con tipos de manchas de sangre puedes reconstruir escenarios compatibles y descartar otros, pero rara vez se obtiene una historia única sin apoyo de otros elementos (declaraciones, lesiones, tiempos, objetos, laboratorio).

  • ¿Las manchas pequeñas significan siempre alta violencia o un arma concreta?

    No necesariamente. Hay demasiadas variables (distancia, soporte, volumen, movimientos, interferencias). En el análisis real se evita asociar “tamaño = arma” de forma automática.

  • ¿Qué diferencia hay entre una mancha de transferencia y una proyectada?

    La transferencia nace del contacto (huella/arrastre/limpieza). La proyectada nace de una fuerza que fragmenta la sangre en gotas. Aprender a distinguirlo es básico para clasificar tipos de manchas de sangre.

  • ¿Cómo se confirma oficialmente que es sangre?

    Según el protocolo del organismo actuante, se emplean pruebas presuntivas (orientativas) y, cuando procede, confirmatorias. Además, la vía de laboratorio (serología/ADN) aporta validación adicional.

  • ¿La limpieza elimina siempre toda la evidencia?

    No siempre. Puede quedar “patrón fantasma”, dilución, halos, transferencia secundaria o rastros detectables. Precisamente por eso es importante documentar y muestrear con criterio.

Conclusión

El estudio de tipos de manchas de sangre es una disciplina potente, pero exige humildad y método: preservar, documentar, clasificar con rigor, interpretar con cautela y respaldar con laboratorio y cadena de custodia. Los patrones pueden orientar la reconstrucción de hechos, revelar contactos, movimientos y posibles intentos de limpieza, pero también pueden engañar si se ignoran el soporte, la degradación o la superposición de eventos.

Si te quedas con una idea práctica, que sea esta: en criminalística, una mancha no “habla” sola. Habla cuando se integra con el contexto, con procedimientos bien hechos y con evidencia analítica sólida de organismos y laboratorios oficiales.

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